SIERPE

La serpiente, animal venerado y temido por igual, desde la antigüedad y con un simbolismo ambivalente, rico y complejo, ha sido encarnada en multitud de leyendas y mitos: como imagen de la energía y de la fuerza pura y sola, alegoría de la sabiduría que vive bajo tierra y emerge hacia la luz, como emblema amenazante y signo inequívoco del mal, efigie de la deidad, símbolo de la vida renovada y de la resurrección, evocación suprema de la tentación y el pecado o como personificación del poder femenino.

Vanesa Aibar se incorpora libremente a esta tradición estableciendo una analogía – formal y simbólica – entre la sierpe y el arquetipo de la bailaora que se construye a partir del Romanticismo presentándola como una hembra extremada, poderosa, regia; un animal ondulante, pecaminoso, bello, armónico; poseedora de una fuerza atávica que a un tiempo la muestra como amante, compañera, esposa o madre.

  • Vanesa Aibar, Francisco Sarabia Marchirán.  Dirección, concepto y dramaturgia 
  • Vanesa Aibar.  Coreografía
  • Juan Carlos Lérida.  Asesor coreográfico
  • Susana Guerrero.  Colaboración especial escultura y atrezzo
  • José Torres Vicente.  Composición y dirección musical
  • Rocío Guzmán y Tremendo hijo.  Adaptación letras populares
  • Benito Jiménez.  Diseño de iluminación
  • Pedro León.  Diseño de sonido
  • Germán Hidalgo y Ventura.  Vestuario
  • Manuel Campos.  Artesanía en papel
  • Raquel Álvarez.  Fotografía
  • Ana Solinís.  Diseño Gráfico / Fotografía
  • Vanesa Aibar.  Producción
  • Gestora de Nuevos Proyectos.  Co-producción 
  • María Molina.  Distribución y Management